11 mayo 2010

Reencuentros

Me encanta reencontrarme con viejos amigos. Esos que conoces de toda la vida y a los que no tienes que demostrar nada. Que te quieren porque sí, porque te han visto llorar en la adolescencia por ese amor imposible, que te han hablado a pesar de los pantalones y los pelos a los "noventa" que ahora, cuando te ves, sólo puedes decir " yo me paseaba con eso puesto y pensaba que iba tan guapa". Esos amigos de la infancia y de la adolescencia con los que, a pesar de la distancia y del tiempo pasado, te unen los recuerdos y el cariño de aquel tiempo.

Esos amigos que te han visto crecer, evolucionar y madurar. Que te acompañaron durante algún tiempo y que luego vuelven a aparecer cuando giras una esquina. Ahí están. Sin inconvenientes y sin conveniencias.

¡Tan lejos y tan cerca! ¿Serán esos ángeles terrenales de los que habla la gente? ¿Esos que están aunque no los vemos?

3 comentarios:

iza dijo...

Y es que es tan cansado tener que andar demostrando a cada paso... mejor mostrar y si cuaja que cuaje.
¿Te cardabas el pelo?, jajjja, me hubiera gustado tanto verlo...

Patricia Picazo dijo...

Sólo el flequillo ;) Puedo enseñarte fotos. Mi abuela me decía que parecía que llevara un nido en la cabeza. Y yo sin escuchar sus sabias palabras... ays!

Anónimo dijo...

ja ja ja ja ja !! no me acirdaba de tu flequillo cardado !!! Puesestabas monísima. Mira yo que entradas de tanto estirarme le pelo ! ;) TQ... CQ