23 noviembre 2016

Yoga, cuentos y creatividad

La clase de Yoga, Cuentos y Creatividad nació en julio de 2015 tras titularme como profesora de yoga en S'om. Asociación de Yoga y Filosofía (Mallorca) y donde comencé a aúnar las técnicas del yoga con los talleres de animación a la lectura para niños que llevo impartiendo hace más de veinte años.




Cada clase versa sobre un tema diferente de acuerdo a las necesidades de los niños: gestión emocional (miedos, enfados...), anatomía, ética, cuestiones filosóficas como ¿qué es la felicidad? Cada sesión sigue una estructura concreta basada en la pedagogía del orden y la concentración que proponía María Montessori.

Los cuentos que se cuentan en clase pertenecen a mi repertorio como narradora profesional son propios o adaptaciones totalmente personales procedentes de la tradición oral o autores referentes en la literatura infantil y juvenil. En mi labor como promotora de la lectura y para aficionar al niño al arte, a veces uso álbumes ilustrados o les animo a crear sus propios libros.



Como nota distintiva y propia de la clase YOGA, CUENTOS y CREATIVIDAD está nuestra pizarra de expresión donde los niños reflejan lo que más les ha gustado de la clase.



Puedes seguir el trabajo semanal en el albúm de fotos en Facebook Yoga Infantil

20 noviembre 2016

Agenda Noviembre 2016

21 Noviembre

17 h. Biblioteca Arroyo de San Serván (Badajoz)

Inauguración y visita guiada de la exposición "Libros Troquelados" del Plan de Fomento de Lectura "Un libro es un amigo" de Diputación de Badajoz y Fundación Germán Sanchez Ruipérez.

22 Noviembre

11.30 h. Biblioteca Solana de los Barros (Badajoz)

Inauguración y visita guiada de la exposición "Bajo un manto de estrellas" del Plan de Fomento de Lectura "Un libro es un amigo" de Diputación de Badajoz y Fundación Germán Sanchez Ruipérez.

23 Noviembre

18.30 h. Biblioteca de Zafra (Badajoz)

Sesión de cuentos para público familiar "Un bosque de cuentos" dentro de la Semana de la Literatura en Homenaje a Dulce Chacón.

26 Noviembre

De 11 a 14 h. Centro Psicoterapira y Salud Chelo Díaz (Ávila)

El Taller del Cuento para adultos. Una aproximación al arte de contar historias desde el yoga, el juego y la creatividad.
Plazas limitadas.
Reservas por whatsapp: 636009904
Aportación 20 €



19 noviembre 2016

El Taller del Cuento

Respirar es un acto inconsciente que nos acompaña durante toda la vida. Nacemos con una inspiración y morimos con un espiración. La vida es lo que sucede en el medio. En yoga el acto de respirar se hace consciente y real. Lo que diferencia al yoga frente a cualquier otra actividad física es la respiración. Respirar es vivir decía Van Lysebeth. 

Conectar con la respiración es conectar con la propia vida. El yoga nos permite observar si la respiración se colapsa, si fluye con normalidad, si está acelerada, con qué zona del cuerpo estamos respirando... La respiración nos lleva al presente.




Conocer y practicar pranayama (control de la respiración) nos puede ayuda a estar más tranquilos y relajados a la hora de contar, permitir colocar el cuerpo para que la voz salga con fluidez y con el tono e intensidad adecuados. A través de la respiración podemos conectar con las distintas emociones que intervienen en una historia. O la propia historia puede modificar también nuestra forma de respirar. Compartimos nuestra respiración con el público en la sesión de cuentos. Va a ser la que marque el pulso de la sesión, el ritmo de cada historia.

En El Taller del Cuento comenzaremos a conectar con la respiración desde el yoga para llevarla al acto de contar o hablar en público. 

Día: Sábado 26 de noviembre 2016
Duración; 3 horas. De 11 a 14 h.
Lugar: Centro Psicoterapia y Salud Chelo Díaz (Plaza Nalvillos, 1. Ávila)
Aportación: 20€
Reservas: 636009904 (por whatsapp)

Necesario traer ropa cómoda y ganas de pasarlo bien

15 julio 2015

El habla del silencio

Hay narradores que afirman que para contar cuentos primero es necesario practicar bien la escucha. Yo soy de la misma opinión. Además de escuchar muchos cuentos y a muchas narradoras y narradores, también se necesita practicar la escucha más allá de las palabras del que cuenta. Una escucha atenta y activa que permite percibir detalles y matices apenas imperceptibles. De ahí que este tipo de escucha vaya más allá de lo formal, de la dicción, del uso de las palabras, de la técnica. Es una escucha que conecta con la emoción, con la imaginación (creación de imágenes de lo que se escucha) y es la que genera el vínculo afectivo entre el que cuenta y el que escucha. 

Contando en el Maratón de Cuentos de Guadalajara. Foto de Dani Borrón
El que cuenta, por su parte, como si de una especie de murciélago se tratara que lanza de sus oídos ondas invisibles, ha de percibir cómo se está escuchando. Si es una escucha superficial o profunda, si se está conectando o no con el público, más allá de la historia. Hablamos de percepción, de sensibilidad, de apertura, de disponibilidad.

Aquí se produce el juego entre la palabra y el silencio. Escuchar el silencio mientras se habla, estar atento a percibir el ambiente que se ha creado o se está creando, jugar con las pausas.

Clase de Hatha Yoga con adultos. Centro de Psicoterapia y Salud Chelo Díaz.
Foto de Chelo Díaz
Desde hace poco tiempo, vengo observando la relación existente entre el contar historias y el yoga. Desde mi experiencia como narradora y, recientemente, como aspirante a profesora de yoga. Existe una gran diferencia entre recibir e impartir una clase de yoga, así como en el escuchar y en el contar una historia. Al recibir la clase yoga, uno conecta con su silencio interno, está pendiente de sí mismo, de la práctica, de la asana, "escuchando-se", sin atender a lo que sucede en el afuera (o así es como realizo yo mi práctica). En silencio me gusta practicar las asanas. En silencio y con los ojos cerrados. Sin embargo, impartir una clase de yoga te pone en alerta y a la vez uno ha de inducir a la relajación al otro, decir las palabras justas, alargar y propiciar el silencio para que el practicante conecte con su silencio. Es una sensación muy parecida a cuando se cuenta. En yoga, cuando se imparte una clase, observo que uno ha de estar conectado con su interior y de ahí estar también pendiente del otro, de qué le sucede al otro, de escuchar y observar. Con la mente aquietada, tranquila y a la vez disponible, calculando los tiempos de mantenimiento de las posturas y el ritmo de la clase. Cosa que no es fácil os lo aseguro y a veces la mente está a otra... que somos personas y no iluminados, no lo olvidemos.

Taller de Yoga, Cuentos y Creatividad en el Centro de Psicoterapia y Salud Chelo Díaz
Foto de Chelo Díaz
A lo mejor resulta de Perogrullo afirmar que silencio y palabra se dan en las dos disciplinas. Si bien es cierto que de forma diferente, ya que el objetivo de cada una es distinto (o a lo mejor, no tanto).

En yoga se utilizan los cuentos como enseñanzas o metáforas de vida sin un objetivo artístico, pero ¡qué gusto si te cuentan bien la historia! Para contar historias, el yoga puede funcionar como entrenamiento de cuerpo y mente (hay quien se apunta a teatro, clases de danza o canto): para trabajar la disponibilidad, la apertura y la escucha que hemos hablado y el vínculo afectivo con uno mismo (difícil vincularse con el otro sin un buen vínculo propio), y también para dejar de hacerse pajas mentales, alimentarse bien, tener un cuerpo sano y vigoroso, disfrutar de la vida y confiar en que algún bolo saldrá a pesar de cómo están las cosas... Muchos pensaréis que no es necesario el yoga para seguir esta filosofía de vida y es cierto. Pero también es cierto que a mí el yoga me ayuda a recordarla y ponerla en práctica. Ya que se trata de una filosofía práctica.

Contando en el Palacio Los Serrano (Ávila) Cicatrices. Foto de Arturo Prieto
Si el contar historias es un arte, el yoga también se puede practicar con intención artística, configurando cada asana como una escultura, con consciencia y cuidado con el cuerpo, escuchando su interior. No olvidemos que en el cuerpo se quedan las emociones y éstas nos dan muchas claves para construir historias. Uno de los objetivos de contar es emocionar, y para emocionar hemos de emocionarnos primero nosotros como narradores. Conocerlas bien, saber dónde residen las diferentes emociones en nuestro cuerpo y cómo se manifiestan en cada historia.

Taller de Yoga, Cuentos y Creatividad en el Centro de Psicoterapia y Salud Chelo Díaz
Foto de Chelo Díaz
Así como un narrador hace arte con la palabra, un profesor de yoga, lo puede hacer con el cuerpo. Pero, como estamos hablando de yoga, dejaremos pasar de largo las sensaciones de éxito o fracaso en la realización de las posturas. O como se dice en yoga: desapegarse de los frutos de la acción. Práctica que resulta muy saludable realizarla más a menudo en el contar historias.

02 diciembre 2014

Agenda Diciembre 2014

Para los que queráis escuchar historias en diciembre o participar en un taller de lectura creativa, os dejo fechas:


6 diciembre 

21 h. Sala del Jardí Botanic de Valencia (C/ Quart, 80) 

Sesión de cuentos para adultos: Cicatrices

Duración: 60 minutos
Entrada libre hasta completar aforo

12 diciembre

17 h. Centro de Ocio Joven de Tarazona de la Mancha (Albacete)

Sesión de cuentos para jóvenes: Tierra, fuego, agua, aire

De 12 a 15 años
Duración: 50 minutos
Entrada libre hasta completar aforo

18.30 h. Centro de Ocio Joven de Tarazona de la Mancha (Albacete)

Sesión de cuentos para jóvenes: Historias de brujas

De 15 a 18 años
Duración: 50 minutos
Entrada libre hasta completar aforo

14 diciembre 

18 h. Centro de Psicología y Salud Chelo Díaz (Plaza Nalvillos, 1. Ávila)

Sesión de cuentos para adultos

Duración: 60 minutos

Reserva: 5€ con chupito
Mandar wassap a 636 00 99 04 (Chelo) 

20 diciembre 

De 12 a 13.30 h. Centro de Psicología y Salud Chelo Díaz (Plaza Nalvillos, 1. Ávila)

Taller de Lectura Creativa para niños y padres/madres/abuelas/tías...

Leemos con los ojos, con la nariz, con la boca, con las orejas, con las manos... En este taller se trata de un acercamiento a la lectura en voz alta y la expresión oral y escrita a través de ejercicios creativos prácticos y sencillos que permiten tanto a padres, abuelos e hijos conversar a través de la lectura. Un taller intergeneracional en el que utilizamos los libros como herramientas para hablar y expresarnos.

Duración: Una hora y media
Público: Familiar. Padres con hijos tienen prioridad pero se puede apuntar un adulto solo también.
Edad: mayores de 6 años. Que tengan destreza en lectoescritura.
Aforo máximo 20 personas (incluidos niños)

Reserva: 
15€ adulto y niño
18 € adulto y 2 niños
21 € adulto y 3 niños

Mandar wassap a 636 00 99 04 (Chelo) o al 617 71 61 12 (Patricia) antes del 19 de diciembre

01 noviembre 2014

Agenda noviembre 2014

Aquí os dejo los lugares a los que iré a contar en noviembre por si nos encontramos en alguno de ellos:


6 noviembre

18 h. Montijo (Badajoz) 

Montaje, inauguración y visita guiada de la exposición Entre Viñetas de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez dentro del Plan de Fomento de Lectura "Un libro es un amigo"

7 noviembre

21.30 h. Librería Colombre Esperanza de Triana, 27. Callejón Colombre. Local 10 Derecha 41010 Triana. Sevilla

Sesión de cuentos para adultos: Cicatrices
Aportación: 4€

8 noviembre

12 h. B.P.M Rafael Alberti. Mairena de Aljarafe (Sevilla)

Sesión de cuentos infantil: Cuentos embrujados
Mayores de 4 años
Duración: 50 minutos
Entrada libre hasta completar aforo

9 noviembre

18 h. Merendarte en Sala El Cachorro (Calle procurador, 19. Triana. Sevilla)

Sesión de cuentos infantil: Cuentos embrujados
Mayores de 4 años
Duración: 50 minutos

Entrada: espectáculo con merienda (7€) solo espectáculo (5€)
A las 17 es la merienda
Reservas en: 954 330 747



28 octubre 2014

Desde las alturas

Por la tele había visto a los paracaidistas del ejército tirarse de avionetas y hacer figuras en el aire. Solían ser hombres los que lo practicaban así que el paracaidismo le resultaría inaccesible como tantas otras cosas. Pero en aquel telediario dijeron que las mujeres podían incorporarse al servicio militar. Ella tendría unos ocho años. Y lo primero que se le pasó por la mente fue: podría ser paracaidista. Y sin pensarlo dos veces le dijo a su padre: "papá, yo de mayor quiero hacer la mili". Su padre la miró orgulloso, como si fuera ella el chico que nunca había tenido. Pero después de un minuto cayó en la cuenta de que era una niña y se rió: "¿De verdad, hija? A ver si te vas a volver un chico..." Y ahí se quedó la cosa. 

Con el pasar de los años, se hizo anti-militar, así que la idea del paracaídas quedó perdida en el olvido del que se hace mayor y abandona aquellos locos sueños infantiles tan imposibles como volver a ser pequeño. 

Sin embargo, un día conoció a alguien que se había tirado en paracaídas por el gusto de hacerlo, sin hacer carrera militar ni nada por el estilo. Así que se prometió regalárselo algún día.


El día llegó antes de lo que había pensado. Y allá que se fue a experimentar aquello de caer desde 4.000 metros de altura a 200 km/h. 

El momento se hizo esperar. Por lo menos media hora hasta que la llamaron. Se puso el mono, el arnés sin atar y las gafas al cuello. Le explicaron cómo tenía que hacer para dejarse caer. Subieron a la avioneta. El instructor amarró bien las correas del arnés y conforme subían le iba enseñando el altímetro.

1000 metros
Había otro instructor con otro chico que, igual que ella, iba a experimentar aquello por primera vez. El chico de la cámara, y tres chicos más que estaban aprendiendo a tirarse solos.
2.500 metros.
Ella miraba por la ventanilla. El cámara le decía tonterías y ella saludaba sin parar de hablar.
3.500 metros.
El instructor volvió a repasar las instrucciones, cómo tenía que girar la cabeza, apretó de nuevo los arneses, le puso las gafas...
4.000 metros. Se abrió la puerta de la avioneta.

Saluda el primero de los chicos que se iba a tirar solo y desaparece. Al segundo siguiente repite la misma operación la chica y finalmente el tercer chico. A ella la dejaron para la última. 

Su instructor se quedó sentado en el borde de la avioneta. Ella colgaba sin mirar hacia abajo. Saludó por última vez a la cámara, giró la cabeza hacia la derecha y se dejó caer.


La fuerza del aire parecía que la estaba sujetando. No había vértigo ni sensación de caída. Solo velocidad. Las gafas las tenía mal puestas, entraba algo de aire y le lloraban los ojos. La boca un poco abierta, dientes juntos y respiraba por la nariz. Era imposible mover los brazos hacia adelante, la fuerza del viento era brutal. El instructor le tocó dos veces el hombro. Ella se despidió del cámara. Se agarró de los tirantes y notó un tirón que la subía y frenaba. ¿Tan rápido estaba yendo?

"Mira la avioneta". Ella miró hacia arriba. Apenas se veía. ¿Tan lejos estaba? ¿Cuánto tiempo había pasado? El instructor le dejó los mandos del paracaídas... Un giro a la derecha y ahora hacia la izquierda... Aquello era volar como los pájaros. Ella gritó y el instructor gritó con ella.
"¿Ahora entiendes por qué los pájaros son libres? Somos libres como los pájaros" le dijo.


Después de varias vueltas por el aire tocaron tierra. Sensación de mareo y la barriga un poco revuelta. Su cuerpo seguía flotando y su cabeza también. Sonrisa en el rostro, relax en el cuerpo, la mente despejada de preocupaciones... Le duraría las tres horas del viaje de vuelta, o eso pensó ella. Porque después de semanas y de algunos meses, al recordarlo, revivía las mismas impresiones. Gracias a su memoria y al video que le grabaron.

29 septiembre 2014

Agenda octubre 2014

Para los que queráis saber por dónde voy a estar en octubre:

Sábado 11 octubre. Harlem Jazz Club (Barcelona). 20.30 h. "Cicatrices"


Un recorrido por la geografía humana y vital de las marcas propias o ajenas. Cicatrices de accidentes, de operaciones o tatuajes para cubrirlas. Algunas con puntos, otras que apenas se ven. Hay cicatrices que nos avergüenza enseñar y otras de las que alardeamos. Las utilizamos para ligar o para entablar conversación. Las hay en cualquier parte del cuerpo y todos tenemos por lo menos una: el ombligo. 

Dramaturgia oral y acompañamiento moral: José Campanari

Alguna historia está basada en la novela "Amores lunáticos" de Lorenzo Silva. Ed. Anaya, 2002

Miércoles 15 octubre. Biblioteca de Valdelacalzada (Badajoz)

19 h. Inauguración y visita guiada de la exposición "Lugares de la e-lectura" en el Plan de Fomento de Lectura "Un libro es un amigo" de la Diputación de Badajoz y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. 

Jueves 16 octubre. Biblioteca de Zafra (Badajoz)

18 h. Inauguración y visita guiada de la exposición "Entre Viñetas" en el Plan de Fomento de Lectura "Un libro es un amigo" de la Diputación de Badajoz y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. 

Jueves 23 octubre. Biblioteca de Esporles (Mallorca)

20.30 h. "Historias de la Sra. Rodríguez" Cuentos para adultos 

Sábado 25 octubre. Jardines de la Biblioteca de La Misericòrdia (Palma de Mallorca) 

11 h. "Un bosque de cuentos" para público familiar



10 septiembre 2014

Libros y escaleras

Desde hace mucho me gustan las escaleras. De pequeña las bajaba de dos en dos, de tres en tres, de cuatro en cuatro. Contaba escalones allá donde iba. Con el tiempo fui usuaria de escaleras, buenos lugares para sentarse y charlar, comer pipas, fumar. Sobre todo los escalones de la entrada a los portales. Cuando hacía calor, nos metíamos en el patio de las fincas y seguíamos charlando de nuestras cosas del cole, de los padres y hermanos pesados.

Pero las escaleras que más me gustaban eran las de caracol. Soñaba con tener una casa de dos pisos con escalera de caracol. Toda una aventura subirlas y bajarlas. Ya solo por eso merecían la pena las escaleras de caracol. Por eso y porque hasta el nombre me gustaba.

Mirador de Eiffel en La Ciudad Ducal de Las Navas del Marqués (Ávila)
Durante mucho tiempo, "Historia de una escalera" de Buero Vallejo, fue uno de mis diez libros preferidos y creo que en la actualidad lo sigue siendo.

Casualmente, cuando empecé a contar, uno de mis primeros cuentos fue "Instrucciones para subir una escalera hacia atrás" de Julio Cortázar. Esa historia me sigue fascinando y, a pesar de haber abandonado prácticamente el cuento literario de mi repertorio, cada tanto la sigo contando. 

Por aquel entonces participé en algunas intervenciones de calle con gente de teatro y casualmente yo utilizaba una escalera. No en vano empezaron a llamarme "Patricia escaleras". Ahí fue cuando fui consciente de la importancia que habían tenido las escaleras y escalones en mi infancia y adolescencia. Y sobre todo ahora, que vivo en un cuarto piso sin ascensor.


A parte de eso, también me gustaban los libros. Para ordenarlos, clasificarlos y también para leerlos, pero menos. Lo importante era organizarlos y explicar de qué iban a mi hermana pequeña para que le entraran ganas de leerlos. Así empecé a jugar a ser bibliotecaria y, sin saberlo, empecé a practicar en casa el fomento de la lectura. Fracasé estrepitosamente porque a mi hermana pequeña no le gusta leer pero sí escuchar. Así que a ella le contaba las historias que contenían los libros y otras que me inventaba para hacerla reír. Con mi prima y mis amigas sí que funcionaba lo de recomendar libros así que sigo haciendo ambas cosas: recomendar y contar. Lo de ordenarlos ya lo practico menos, pero en casa los tengo clasificados: novela, teatro, poesía, álbumes, libros de trabajo (fomento de la lectura, teatro, creación de historias, recopilaciones de cuentos, filosofía...)

Hace unos días que vi estas fotos en Pinterest. Y solo hace unos días entendí que tanto los libros como las escaleras, que en principio, pertenecen a dos universos totalmente distintos, que no tienen nada que ver unos con otras, cobran significado juntos en una biblioteca. Uno de los lugares que adoro y donde tengo la suerte de trabajar en un despacho abuhardillado al que se acede subiendo a pie veinte escalones.

Escalera de caracol de la vieja biblioteca de la Casa de Holanda 

Escalera de caracol de una biblioteca en Francia

04 septiembre 2014

Por el aire

Volar le permite tomar distancia, mirar con perspectiva. Darse cuenta de lo pequeño que es el mundo desde arriba. Descubre que hay térmicas de aire que elevan y otras que permiten el descenso. Se le taponan los oídos.

Lo que le gusta de volar es el ascenso. Correr a toda velocidad y de pronto los pies ya no pisan el suelo. Cosquilleo en el estómago. Y subir y subir. Baja la temperatura. Menos mal que se ha abrigado. El aire es suave y frío. Da vueltas sobre su eje para seguir subiendo. Sobrevuela el horizonte. Lo mira. Sonríe. Tiene el horizonte bajo sus pies. 

El aire la mece. No hay vértigo ni miedo. Sabe que no va a caer. El aire la sostiene.



Es la hora del descenso. Le cuesta encontrar la térmica que le permita tocar tierra. Pareciera como si el aire se resistiese a dejarla marchar, como si deseara alargar un poco más el juego de balanceos y volteretas. Ella lo agradece pero su cuerpo comienza a pedirle superficie firme donde apoyar sus pies. Y como si el aire la escuchase, le muestra el camino de descenso. La sorprende. Es más rápido de lo que esperaba.


Aterriza. Su cabeza le da vueltas. Tiene el estómago un poco revuelto. Espera un poco para ponerse en pie. Se desata el arnés. Recoge la tela del parapente. Le da las gracias a su instructor. Se dirige al coche. Arranca y comienza el camino de regreso a casa. Se siente ligera, ingrávida, relajada y un poco mareada. Sonríe. No para de sonreír. Mira fijamente hacia adelante. Sabe que esto lo tiene que contar: su primera borrachera de aire.


25 noviembre 2013

Barba Azul

Para un día como hoy, en el que recordamos el asesinato en República Dominicana de las hermanas Mirabal en 1960 por estar en contra de la dictadura de Trujillo, os recomiendo un cuento popular, de esos que casi ya no leemos porque están pasados de moda o porque los valores del XVIII no son los mismos que los del XXI. Bien, dejando a parte lo políticamente correcto, os invito a que os adentréis de nuevo en Barba Azul. En su poder de seducción, en ese ofrecer todo lo que tiene excepto la entrada de la habitación prohibida.

Si la mujer obedeciera no habría historia. Es la cursiosidad la que le lleva a abrir la puerta. Y es la desobediencia la que se castiga. ¿Acaso no es lo que ocurre con el maltrato? Las mujeres desobedientes, las curiosas, las que quieren saber más allá de lo que ven sus ojos. Esas, son asesinadas por Barba Azul. Pero también pueden escapar de él. Si no hay víctima, no hay verdugo.
 
 Os recomiendo la edición de Fondo de Cultura Económica. Rescata la versión de Perrault y está ilustrada por Christoph Wischniowski.



08 noviembre 2013

Cuconca. Cuentos con cata. Nuevo Festival de narración oral

Casi siempre, cuando se me ocurre la idea de un proyecto no pienso en la repercusión que pueda tener. Cuando pienso en ello, no suelo llevarlo a la práctica. Eso es lo que pasó con la última sesión de cuentos para adultos "Cicatrices" que supuso, a nivel personal, mucho más de lo que había pensado. 

Desde hace un tiempo que estoy trabajando en la nueva sesión para adultos y tampoco sé qué va a pasar cuando la termine, si no la voy a contar nunca en público, quizás sea el paso final para dejar la narración oral o quizás el impulso para seguir adelante. No lo sé, por eso sigo escribiendo y anotando ideas, leyendo de aquí y de allá, hablando con amigos que me ayudan en la concreción y me animan a que siga adelante.

Igual pasó con el Cuentacuarenta que nació en 2012 en Ávila. Para mí supuso un reto personal que en 2013 tuvo muchísimo apoyo y aceptación en la ciudad y que incluso le han nacido hijos. ¿Quién me lo iba a decir a mí hace dos años en mi casa, muerta de miedo, mientras redactaba el proyecto? Y menudos hijos: en Valladolid nació los Domingos de cuento, de la mano de Isabel Benito y Susana Fú y ahora en noviembre, nace Cuconca. Cuentos con cata, Festival de narración oral para adultos en Los Santos de Maimona (Badajoz), de la mano de Carmen Canseco y la narradoa Elena Pérez.

Lo que tienen en común es un montón de colaboradores que ayudan a que se puedan realizar. En Los Santos: librerías, bares, restaurantes, bibliotecas, la Fundación Maimona, Zafra30 periódico digital que va a cubrir el evento en los medios. Además, de la ilustración de Patxidifuso y el diseño gráfico y maquetación de Elena Pérez.


Iván Villar y Virginia Moreno
 Como sucede con los hijos, cada uno toma su propia personalidad y, a pesar de tener los mismos padres, cada cual con sus cadaunadas, como dice el dicho. Así ocurre con Cuconca. En él se aúnan cuentos para adultos, vino y teatro. Porque éste es un Festival que vuelve a las raíces de la narración oral: cuando se contaba al calor de la lumbre, o en las tabernas al anochecer, tras la jornada laboral. Tradición y modernidad. Porque sí que se cuenta en bares con buen vino que aportan las Bodegas Toribio y La Cooperativa Virgen de la Estrella, pero será a mediodía, a las 13 h. se escucharán historias y música por las calles de Los Santos.

Y junto a esta tradición, no se olvida que el arte de contar historias es una arte escénico yse reivindica el teatro como otro lugar para escuchar historias. Así, también participa en Cuconca la Sala Guirigai, que acoge por primera vez un festival de narración oral para adultos en su escenario.

Para los que no sepan de qué va esto, os diré que los cuentos son diferentes en cada espacio. Así que se puede acudir a todas las actividades, aunque a mí me encanta escuchar una historia muchas veces, y más si me gusta. Pero, como en el vino, paladares hay de todo tipo.

Aquí os dejo la programación:

Sábado 16 de noviembre

El narrador oral sevillano, Pepepérez
13. 00 h. Ruta de cuentos

Salida: Biblioteca Pública Municipal
Recorrido: Bar Las Barandas, Bar Casino

Narradores: CristinaMirinda y Pepepérez

Músicos: Iván Villar y Virginia Moreno

21 h. Sesión de cuentos para adultos. Sala Guirigai
Entrada: 5 € (incluye un vino en los bares colaboradores). Después de la sesión habrá cata de aceites de la Cooperativa Virgen de la Estrella

Venta anticipada en Librería Instituto (Los Santos de Maimona) y Librería Atenea (Zafra). 

Domingo 17 de noviembre

Cristina Mirinda, narradora underground (Madrid)
13. 30 h. Ruta de cuentos

Salida: Bar Drinks
Recorrido: Bar Drinks, Bar Kabi

Narradores: CristinaMirinda y Pepepérez
Músicos: Iván Villar y Virginia Moreno





17 septiembre 2013

La re-puta-ción, los paseos, los sueños, los amigos

Anoche salí a pasear por Ávila con mi amigo Julio. Me gusta charlar con él porque coincidimos muchísimo en cómo nos tomamos la vida. Queríamos aprovechar estos días en los que sus noches son perfectas para salir a alguna terraza o por el simple hecho de pasear. Y si uno vive en una ciudad bonita, como lo es Ávila, más razón para hacerlo.

Entre vinos y cañas, pasamos de temas supérfluos (a los dos nos gusta la banalidad) a otros que nos tienen enganchados por lo creativo o por lo personal. Julio es arquitecto y artista plástico. Yo soy contadora de historias e inventora de proyectos. Pero ante todo nos definimos como personas que nos gustan las personas, independientemente de los que hagan. Y aquí apareció el tema del nombre y de la "re-puta-ción" que muchos artistas y profesionales independientes anhelan.

Hablando con Julio acerca de ello recordé un librito que me dejó otro buen amigo, Gerardo. Se trata de un libro de poemas y textos que se titula "Escribir por el placer de contar" de la Asociación Argadini, editado por Grupo Cero. Es una obra colectiva de los miembros del taller literario del Café Gijón de Madrid. Lo que me llamó poderosamente la atención fue la presentación que hacían de sí mismos sus miembros:

Óscar Concha: "Cuando tengo amistad la siento sinceramente"
Gonzalo Sierra: "Me levanto con mucho sueño. Me gusta mucho la miel"
Marisa Corral: "Soy una persona que ha cambiado mucho y me gusta relacionarme con los demás"

Y la que más me gustó de todas:
Silvia Cota: "Todos los días escucho a mi corazón y sé lo que siente"

Esta afirmación me dejó perpleja y me llevó a pensar en las presentaciones que generalmente uno se encuentra en las contracubiertas de los libros: estudió esto, investigó aquello, recibió prestigiosos premios... Sin menospreciar su valor, caí en la cuenta de que cuando leo este tipo de biografías y empiezo a leer el libro, soy consciente de que leo un libro. Sin embargo, me sorpredió comprobar que, en el caso de estos escritores que se cuentan desde sus emociones, lo que comienzo a leer son las personas. Y que lo mismo me pasa cuando escucho a los contadores de historias o cuando veo un cuadro. Yo quiero saber qué le pasaba, cómo pensaba la persona que hay detrás una obra. Hay quien afirma que eso es lo de menos, que si la vida de un artista destaca sobre su obra es que no era un buen artista. Lo importante es la obra y no la persona.

De esto hablamos Julio y yo en nuestro paseo entre vinos y cañas. No encontramos respuestas. De hecho, me acosté con un montón de preguntas: ¿qué pasa con la reputación, el estatus social, el prestigio y el reconomiento cuando uno se muestra al mundo como persona? ¿Qué pasa con su obra? ¿Es posible reconocer una obra sin reconocer al autor de la obra?

Curiosamente soñé que encontraba un montón de dinero y curiosamente hoy por la tarde he encontrado unos ahorrillos que había dejado olvidados en una caja. ¿Será ésta la respuesta?

24 enero 2013

Acerca del crowdfunding

Muchos de vosotros os preguntaréis qué es eso del micromecenazgo. Muchos nos hemos preguntado (yo también muchas veces) si una pequeña aportación como 5€ lleva a algún sitio. Si con eso se puede hacer algo. Si merece la pena. Puede que no sirva para nada, si al final siempre es lo mismo. Que no es posible...

En verano de 2011, me fui al Festival de Narración Oral en Inglaterra FATE (Festival At the Edge) organizado por Peter Chand al que había tenído la suerte de conocer en la reunión europea de narradores (FEST) que se celebró en Toledo en junio de 2011 organizada por AEDA (Asociación de profesionales de la narración oral en España). Bueno, pues a raíz de aquel encuentro, otro amigo y narrador, Tom Goodale, me invitó al FATE, que aquello lo tenía que ver. Con lo poco que me cuesta hacer una maleta y subirme en un avión, dos meses después volaba con Elena a Liverpool a ver aquello con mis propios ojos.

Me quedé fascinada. Un festival de Narración Oral, con narradores venidos de África, Norteamérica, grupos musicales, actuaciones en la calle, tenderetes, cantina... Para mí aquello era como un Etnosur pero sólo de cuentos. Y lo mejor de todo: autofinanciado. Más de cien voluntarios y varios comités organizadores se encargaban de todo aquello. A mi vuelta no tenía otra cosa en la cabeza: ¿se podría realizar algo así en España? ¿En menor escala? ¿Un evento de narración autofinanciado, sin organismos públicos, sin subvenciones? 

Poco tiempo después, la clave me la dio mi amiga Nuria: "piensa Patricia que un poco entre muchos hace un bastante". Después, empecé a ver proyectos que se financiaban mediante micromecenazgo: gente que puede ver publicado su libro, otros editar su disco o incluso hacer películas.

Así surgió la idea. En la primera edición del Cuentacuarenta, el micromecenazgo fue presencial: una vez visto el espectáculo, el público aportaba su granito de arena. Fórmula que nos gusta y que vamos a seguir manteniendo.

Pero en 2013 hemos querido ir un poco más allá. Llegar a aquella gente que no vive en Ávila pero a la que le gusta la cultura, los cuentos y divertirse. A mucha gente, que le gusta visitar otras ciudades y ver cómo se lo montan. Ofrecer también la posibilidad a los abulenses de "adelantar" esa aportación para ayudar a sufragar los gastos previos que requiere organizar un evento así, por ejemplo: impresión de cartelería, impresión de lonas, chapas, compra de billetes de trenes para los invitados, reservar alojamientos, pagar alquiler de equipo de sonido y luz... 

Cuando uno se sumerge en el mundo de las plataformas crowdfunding se vuelve loco. Así que escogimos "My major company" porque conocemos a las personas que la llevan, y nos garantizaron la seguridad de la misma. Y si teníamos algún problema podiamos hablar con ellos directamente.

¿Cómo se hace una aportación en "My major company? Muy fácil:

1º.- Métete en la página: http://www.mymajorcompany.es/projects/cuentacuarenta
2º.- En la columna de la derecha verás una lista: Cuenta5, Cuenta10... Pincha en la que quieras.
3º.- Rellena los campos para hacerte usuario de la Plataforma
4º.- Te saldrá una ventana para que rellenes datos personales. Es totalmente segura. No se efectúa el cargo hasta que se haya completado el total de la recaudación. Si no se consigue, no se os carga.


Hasta el 17 de febrero tenemos de tiempo para llegar a esos 2.000 € que se necesitan para arrancar. Gracias por vuestra colaboración.


21 enero 2013

II Cuentacuarenta

No tenía intención de lanzarlo de nuevo y meterme en este embolado. Eso pensaba yo en junio de 2012. 
En julio, la Asociación Autismo Ávila nos pidió una colaboración. De ahí a montar la asociación cultural Cuentacuarenta fue cuestión de una semana y en agosto ya me ví ideando la campaña de sensibilización sobre autismo e incluirla dentro del Cuentacuarenta. Ese embolado en el que no quería zambullirme nunca más (sin un montón de pasta que pudiera sufragar los gastos de los profesionales y dejar de pedir favores).

Y como buena cuentista, tengo la boca grande y la lengua larga, se lo empecé a comentar a los amigos. Así, unos se iban ofreciendo para echarme una mano con los patrocinios, otros con la difusión en los medios, otros para buscar presupuestos...

En octubre me ví envuelta entre libros sobre autismo extrayendo frases, citas, palabras que pudieran explicar a los profanos en el tema como yo en qué consiste algo tan especial y tan particular como el TEA. Y después, en buscar espacios para las sesiones, bares para las rondas, comercios que nos apoyen para poder sufragar la cartelería...

Una vez más, por segunda vez, vivo un enero de locura preparando una actividad para la ciudad de Ávila. Porque me gusta Ávila, lo reconozco y me gusta pasarlo bien. Y qué mejor forma que pasar el invierno cuaresmal con historias que abrigan y alimentan.

Desde este blog y de forma particular agradezco a mis compañeros de profesión, los contadores de historias que quieren apoyar el proyecto, viniendo a Ávila sin saber qué van a cobrar por su trabajo al igual que los músicos que van a venir a la Rondas, que Olga, la diseñadora que por segundo año nos hace la imagen del Ciclo; Laura, que es especialista en patrocinios y nos ha ayudado con el crowfunding, Carmen que se ha pasado semanas buscando presupuestos, Helena y Willy de Qué te comunico que están moviendo las redes sociales de forma espectacular. Y a otros muchos que todavía no están pero que estarán echando un cable donde haga falta para que esto salga. Porque va a salir. De esto estoy segura.

Si queréis saber de qué va esto podéis mirar: http://www.mymajorcompany.es/projects/cuentacuarenta

También estamos en twitter: @Cuentacuarenta
Facebook: Busca Cuentacuarenta y pincha me gusta o directamente:  
http://www.facebook.com/pages/Cuentacuarenta/123876114442402?ref=hl

El blog pronto estará, lo estamos poniendo bonito. Y la programación, también estamos acabándola.
Ah! ¿Y que cuándo es? Del 23 de febrero al 23 de marzo de 2013.
El 23 en la lotería es el número del cocinero. Nos gustó porque estamos convencidos que los contadores de historias somos cocineros de historias y alimentamos almas (que es casi tan cursi como cierto).

Freud y yo


Si me dan las palabras “Sigmund” y “Freud” me vienen a la mente otras como “psicoanálisis” o “interpretación de los sueños”. De la primera (del psicoanálisis) sé poco pero desde pequeña me obsesionan los sueños y sus símbolos.

Hace años que los escribo para recordarlos y me gusta darles interpretaciones propias, alejadas de cualquier diccionario y de su simbología. Me gusta fantasear con ellos, me enredo en ellos, los continúo e imagino finales o principios y añado personajes según me venga. En mi época de estudiante, después de estudiar me dormía para integrar lo aprendido. E incluso ahora, las ideas creativas me vienen justo antes de dormir.

De cómo acabé en un aeropuerto a las dos de la tarde arrastrando una maleta con las obras completas de Freud es una larga historia. El caso es que en el asiento trasero de mi coche, se sienta la maleta desde hace ya varios meses. La razón de no subirla a mi casa es porque vivo en un cuarto sin ascensor y el saber de Freud ocupa lugar y pesa mucho.

Desde entonces mi libreta de los sueños está en blanco. Soy incapaz de recordar ninguna de mis imágenes oníricas. Por más que lo intento. Duermo más horas de las que acostumbro e incluso hasta me echo la siesta, pero no hay forma de retenerlos.

Lo peor de todo es cuando subo al coche. Al principio apenas venía ningún pensamiento, pero con el paso de las semanas, en cuanto llevo cinco minutos conduciendo, parece que tengo a Freud en el asiento de atrás acribillándome a preguntas: “¿por qué no puedes recordar los sueños? ¿Acaso es que estás en tal punto de estrés? ¿Quizá le quieres dar la espalda a tu subconsciente? ¿O es que vives en tanta monotonía que ni te vienen los sueños?”

Quiero abandonar la maleta en alguna cuneta. E incluso he pensado en vender las obras en algún rastro. Pero ni siquiera he sido capaz de abrirla. Creo que si la abro, ya no habrá remedio. Las paredes de mi coche pronto se impregnarían del espíritu de Freud. Las preguntas me acosarían hasta el fin de mis días. No soñaría nunca más. No. Mejor no abrirla. Mejor esperar a encontrar alguien a quien le importen un pito sus sueños y tenga desocupado ese lugar del saber donde el saber de Freud ocupe su lugar acorde a su peso.

15 mayo 2012

De ruta por Extremadura. Día 1

La primera etapa del viaje ha empezado a las 7.30 de la mañana. A las 8.30 salía de Logrosán rumbo a Calamonte, Olivenza y Fregenal de la Sierra.
 
        Olivenza
Fregenal de la Sierra

Llevada de la mano de mi tom-tom que elegía la ruta que le daba la gana, he dido de "puente a puente porque me lleva la corriente". He cruzado dos veces el Guadiana: la primera por la autovía de Extremadura-Portugal y la segunda por el nuevo puente de Ajuda desde el que se ve el de piedra que es una maravilla.

Puente Ajuda
Para llegar a La Zarza he atravesado la presa de Alange. Cada vez que paso por aquí me prometo que la próxima vez me quedo en el balneario pero siempre voy con prisa.


Presa de Alange

La Zarza
Y las dos sorpresas de hoy: Los Guadalperales y Gargáligas. Dos pueblos de menos de 1.000 habitantes y con sendos Centros Culturales que ya querrían muchos de 5.000. La gente, como viene siendo habitual: encantadora.


Centro Cultural de Los Guadalperales

Centro Cultural de Gargáligas

06 mayo 2012

Desde mi ventana

Si miro hacia la derecha veo las escaleras y los árboles...

Si miro al frente, el parque de los columpios y la muralla...


Si miro a la izquierda veo Gredos...



Arriba, el cielo y abajo, la cuesta antigua.
Si miro para atrás... Atrás hay diez casas, varias ciudades, algunos países... Un paisaje que me gusta y un camino que se pierde en la lejanía.
Ahora tengo zapatos nuevos y un nuevo horizonte. ¡Empieza la marcha!

30 marzo 2012

Hay mañanas...

Cuadro de Marilu Kunhe
Amaneció con frío y sol aquella mañana. Una vez sacadas las fuerzas de flaqueza, se dirigió al baño, se miró en el espejo de soslayo y se metió en la ducha. Dejó que el chorro de agua caliente le cayera en la espalda (pensaba que de esa forma se descontracturaba). Como era una persona que creía en la autosugestión, en menos de cinco minutos de sentir el calor en la espalda, empezó a notar alivio.

Mientras se secaba el pelo se vio el moratón de su ojo izquierdo. Hacía dos días que se había tropezado con la puerta del comedor, lo que le produjo aquel cardenal que disimulaba con un maquillaje coreano que le había procurado una compañera de trabajo que tenía la costumbre de comprar por Internet objetos extravagantes que no servían para nada. 

Se puso la muñequera que le inmovilizaba la muñeca derecha porque hacía tres meses tuvo un accidente donde se rompió el escafoides. La llevaría durante los siguientes tres meses para asegurar que el hueso se uniera correctamente. Salió de casa con prisa porque tenía que poner gasolina y llegaba tarde al trabajo.

De camino a la gasolinera casi atropella a un transeúnte, que le hizo la señal de maldición gitana. Ella se asustó. No es que creyera en ellas pero por si acaso.

Cuadro de Ernest Descals
En la gasolinera parecía que la toda la ciudad se había puesto de acuerdo para echar gasolina a la misma hora. Cuando fue a pagar, la máquina no aceptó la tarjeta y se tuvo que ir al banco más cercano cruzando los dedos para que le hubieran ingresado la nómina. En vano. Números rojos. Después de hablar largo y tendido con el personal de la gasolinera, dejó su DNI en depósito. Ya llegaba una hora tarde al trabajo  cuando salió se puso en marcha. Con la mala fortuna que le paró la Guardia Civil en la primera rotonda a la salida de la ciudad. Como no llevaba el DNI, le pidieron los datos, la sacaron del coche y registraron el maletero. Media hora más tarde, por fin se dirigió al trabajo. En el viaje se acordó de la persona del paso de cebra. A lo mejor había tenido algo que ver con aquellos episodios tan desagradable que le obligaron a tomarse un calmante para los nervios

Cuando por fin llegó al trabajo, (con dos horas de retraso) subió corriendo las escaleras tan deprisa que dio un traspiés y por poco no se estampó contra la pared. Resoplando encendió el ordenador. Solo tenía 8 GB libres en el disco duro, así que decidió copiar los archivos a otra unidad. De repente, las carpetas dejaron de contener documentos. En diez minutos, perdió el trabajo de siete años y lo peor de todo: debía de presentar la memoria al día siguiente.

Cuando bajó las escaleras para hablar con su jefe se tropezó en un escalón y cayó  de bruces al suelo ante el estupor de sus compañeros. Empezó a sangrarle la nariz y el labio. En urgencias le dieron un Ibuprofeno, le escayolaron el tobillo y le sugirieron que se fuese a casa. 

Cinco horas después de haber salido, volvió a su casa con dos algodones en la nariz, el labio hinchado a juego con la parte izquierda de su cara, un ojo morado, el cuerpo magullado, el tobillo escayolado, con el trabajo de siete años perdido y con la moral por los suelos.

Aquello no podía ser otra cosa que fruto de la maldición que le habían echado esa mañana. Por si las moscas, se quedaría en casa. No saldría en las próximas tres semanas. Se quedaría en la cama con la pierna en alto, durmiendo. A ver si aquello se pasaba. Se tomó otro calmante, otro Ibuprofeno, se metió en la cama y con desconfianza se tapó con las sábanas hasta los ojos mirando de un lado a otro. Con un poco de suerte se dormiría y por un tiempo todo aquello quedaría atrás. La próxima vez tendría más cuidado con el coche o por lo menos dejaría al transeúnte bien tumbado.