Mostrando entradas con la etiqueta viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta viajes. Mostrar todas las entradas

15 mayo 2012

De ruta por Extremadura. Día 1

La primera etapa del viaje ha empezado a las 7.30 de la mañana. A las 8.30 salía de Logrosán rumbo a Calamonte, Olivenza y Fregenal de la Sierra.
 
        Olivenza
Fregenal de la Sierra

Llevada de la mano de mi tom-tom que elegía la ruta que le daba la gana, he dido de "puente a puente porque me lleva la corriente". He cruzado dos veces el Guadiana: la primera por la autovía de Extremadura-Portugal y la segunda por el nuevo puente de Ajuda desde el que se ve el de piedra que es una maravilla.

Puente Ajuda
Para llegar a La Zarza he atravesado la presa de Alange. Cada vez que paso por aquí me prometo que la próxima vez me quedo en el balneario pero siempre voy con prisa.


Presa de Alange

La Zarza
Y las dos sorpresas de hoy: Los Guadalperales y Gargáligas. Dos pueblos de menos de 1.000 habitantes y con sendos Centros Culturales que ya querrían muchos de 5.000. La gente, como viene siendo habitual: encantadora.


Centro Cultural de Los Guadalperales

Centro Cultural de Gargáligas

03 noviembre 2011

Baleares

Me contaba hace algún tiempo el director del Museo Municipal de Alcalá la Real (Jaén) que en el Paleolítico se utilizaba en la Península Ibérica la honda como arma defensiva y para cazar. El proyectil consistía en una piedra o una pieza de plomo.

Los honderos se dedicaban, desde su nacimiento, al manejo y perfeccionamiento de la honda y los mejores estaban en las islas de Mallorca y Menorca. Eran mercenarios que generalmente cobraban por sus servicios en especies, sobre todo por cosas que escaseaban en las islas, como vino, aceite o mujeres.


Luchaban siempre en primera línea, separados por varios metros entre ellos como soldados de infantería y su función consistía en romper las defensas del enemigo.
Eran conocidos por todo el mediterráneo y partiparon con los fenicios en las gerras púnicas contra los griegos. Ellos fueron, los fenicios, los que cambiaron el nombre a las islas hasta entonces conocidas como Gimnesias. Pasaron a llamarlas Balearides y de ahí, Baleares, cuyo significado viene a ser algo parecido a "los maestros del lanzamiento".


Lanzada marcho a las islas, pero por si acaso, llevaré casco.

11 abril 2011

De vuelta

Después de unos días estivales en Palma, vuelvo a casa un poco más tostada, más caminada y contada que cuando me fui.

Alcúdia es un lugar precioso. Estuve en el centro histórico amurallado y en el que se encuentra la Fundació Biblioteca d'Alcúdia Can Torró, más conocida entre el gremio bibliotecario como la Biblioteca de Can Torró. El 23 de abril cumplirá 21 años de existencia. Lo celebramos la semana del Libro Infantil y Juvenil. Primero en el Puerto d'Alcúdia y después en la biblioteca del Centro.

Tuve unas estupendas anfitrionas que en todo momento facilitaron la tarea, ya que teníamos el tiempo muy justo entre una sesión y otra. Cuando los organizadores, organizan es un gusto. Un tanto de lo mismo ocurrió en Artà y en Esporles. Bibliotecas con bibliotecarias luchadoras que disfrutan de su trabajo. Como curiosidad, la biblioteca de Artà tiene una sala de consulta con una mesa camilla con brasero y todo. Me encantó.
Tampoco se puede uno perder Artà. No había estado en ninguno de mis numerosos viajes a la isla. Y he de decir que me impresionó el paisaje y el hecho de que hubiera un teatro municipal enorme y en uso. Me contaba María, la bibliotecaria, que el antiguo teatro se quemó y la gente del pueblo reclamó un nuevo teatro porque se habían acostumbrado a ir. Así que, tienen en el mismo recinto, un edificio para cine y teatro y otro edificio con la Biblioteca.
Esporles tiene nueva biblioteca, así que a pesar de haber estado contando el año pasado, todo fue nuevo otra vez. Aprovecharon una antigua fábrica y adecuaron el interior para biblioteca y otros servicios municipales. Lo más curioso de todo es que por una vez la bibliotecaria estaba implicada en el proyecto desde el principio y aun así, me contaba por lo bajini algunos gambazos. ¿Cuántos no hubieran habido si no llega a estar ella?

Y hasta aquí mi crónica mallorquina. Si queréis ver más fotos: éste es mi flickr. He puesto algunas más en la sección de fotos de este blog.

También hubo tiempo para pasear por las calles de la ciudad, visitar tiendas, comprar vestidos y abalorios, cenar fuera y conectarme a internet. De lo que no me dio tiempo es de tomar el sol, pero me conformé con sentir el aire cálido en la cara, que para una que vive en Ávila ya es mucho.

05 abril 2011

Volando voy

Entré en el avión a la hora prevista. Fila 6, ventanilla. Aunque el vuelo era nocturno me gusta mirar las luces de las ciudades desde las alturas. Me había prometido que estaría atenta al despegue y a mirar cada tanto lo que pasaba a mi alrededor. Cada vez que viajo en transporte público me enfrasco en la lectura del libro que he decidido que sea mi acompañante en el viaje. ¿Acaso no me gusta viajar y por eso necesito entretenerme con algo para que pase lo más pronto posible?¿O es la necesidad de engañar a mi impaciencia infantil que me suele atosigar con el "cuando llegamos"? Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que en tren, autobús o avión, siempre llevo un libro entre manos y una libreta para apuntar alguna frase que me guste o por si acaso se me ocurre alguna idea.

Antes de despegar, ya había hecho caso omiso de mis propósitos. Me sorprendí sumergida en la historia de aquella madre que había perdido a su hijo mayor en tiempos de posguerra y contaba al pequeño lo que había sucedido a través de sus recuerdos. El libro olía a nuevo. El papel era suave y grueso. Bien maquetado. Con el tamaño de letra que me gusta, ni demasiado grande ni demasiado pequeña y doble interlineado. Era un regalo y como tal lo mimaba.

En el momento del despegue, miré por la ventanilla cómo el avión cogía el vuelo. Cómo nos alejábamos del suelo y los coches se hacían cada vez más pequeños. Las luces de la ciudad empezaban a dibujar formas para que mi imaginación empezara a funcionar. El piloto se presentó. Nos informó que alcanzaríamos los 9.000 metros de altura. No habló de la velocidad (yo creo que para no acojonar). Mientras explicaban las salidas y el funcionamiento del chaleco salvavidas, volví a la lectura. Cuando apagaron las luces generales, encendí mi led. Aproveché para mirar afuera. Abajo, masas de luces de ciudades y pueblos. Al fondo a la izquierda, la luna indicándome el oeste. Nos alejábamos por segundos. Yo hacia el este y ella en el oeste desapareciendo en la costa portuguesa. Cuántas veces la había visto salir en la Malvarrosa. Cuántos atardeceres de lunas llenas. Nunca hubiera adivinado que la luna se pusiera en el mar de la misma forma que sale: anaranjada y brillante. La ví la primera vez en Lisboa. Entonces entendí la saudade. No es lo mismo ver nacer la luna que verla morir cada día. Por eso será que la gente meditárrenea tenemos fama de alegres y divertidos y los gallegos y portugueses de melancólicos.

Me pareció extraño verla prácticamente en el mismo lugar durante todo el trayecto. Parecía que estuviera cuidando de que el vuelo llegara a buen fin. Como una madre que mira cómo duerme su bebé asegurándose de que nada malo le vaya a pasar. Así me miraba la luna o así me sentía yo. Me fijé bien: ¿estaba menguante o creciente? Calculé el ciclo. Hacía dos semanas que había estado llena, por lo que debería de estar recién saliendo de nueva. Pero su tamaño era un poco mayor del que tendría que tener en ese estado del ciclo lunar.

Desde 9.000 metros de altura, ¿la luna se paralizaba? ¿Tardaba más en desaparecer? ¿Su tamaño también cambiaba vista desde el suelo? Durante todos mi años de coger aviones, nunca se me habían presentado estas cuestiones. Quizás porque casi siempre vuelo de día y en el caso de hacerlo alguna vez de noche, me había tocado pasillo o no había aparecido la luna de aquella forma o coincidiría con momentos de mi vida en que no me hago preguntas.

Hice lo que suelo hacer cuando me vienen a la cabeza preguntas que no puedo responder en el momento. Agaché la cabeza y seguí leyendo si dar más importancia a la inquietud. No sin antes apuntar la pregunta en la libreta que llevaba para tal fin. Después de varias páginas, el piloto informó que en unos minutos aterrizaríamos en el aeropuerto de Palma de Mallorca. Temperatura exterior, 15ºC.

El avión perdía altura y la bahía de Palma se veía claramente iluminada. Algunas lucecillas en medio del oscuro mar avisaban de la existencia de pequeños barcos. Algunas más intensas y abundantes pertenecían a esas enormes embarcaciones de cuyo nombre nunca acierto a recordar a pesar de haber nacido y crecido en una ciudad portuaria como Valencia. Al ver las luces, me acordé de la luna. Miré hacia la izquierda. El astro que me había cuidado acompañado durante todo el viaje se convirtió, a las luces de la ciudad, en la luz indicadora del extremo del ala izquierda del avión.

Ante el golpe de realidad, no me desilusioné ni me sentí imbécil como otras veces que me había sucedido algo parecido. Aquella luz había realizado la función para la que había sido creada. Por un lado, señalar al piloto las dimensiones del avión en la oscuridad. Por otro, evitar que una persona lunática que se aburre en los viajes se sumergiera en un libro y que pasara por alto lo que sucedía a su alrededor. Si se transformaba en luna ante sus ojos, llamaría la atención a su espíritu literario y romántico, que tantas veces abandonaba por asuntos mundanos. Esta vez, no tendría escapatoria. A 9.000 metros, ante aquella visión, no tendría otro remedio que ponerse a la altura del avión en que viajaba.

20 marzo 2011

Celebrando

Hacía mucho tiempo que no celebraba esto de cumplir años durante dos semanas seguidas y, siendo hoy el Día Mundial de la Narración Oral, quiero relatar, aunque sea por escrito, cómo han sido y, si lo consigo, lo que han significado para mí.

Todo comenzó el 4 de marzo con el carnaval de Pego disfrazada de tirolesa rubia para empezar el año con humor. Continuó en el IES Sánchez Albornoz donde me rodeé de los elementos para contar historias de brujas y amores. Los chavales me enseñaron qué es la música
poky, su manera de ver el mundo y sobre todo a saber un poco más de este arte de contar historias.

Cuenca me recibió con lluvia y una excelente dorada, dos contadas preciosas (entre ellas el estreno oficial de Cicatrices), vino y pinchos en La Bodeguilla de Basilio recordando historias manchegas con Mila y una borrachera sorpresa hasta las tantas. De vuelta a casa, paradita en Madrid. Una tarde de cine (Chico & Rita) y cena con amigos y foudue de chocolate...

El domingo, comida con amigos abulenses. De regalo de cumpleaños: una rosa, una nueva ruta por la orilla del río, unas pizzas para cenar y una película, La vida es silbar.

Para celebrar Sant Patrick's day, me fui a Logroño a escuchar cuentos y a pasear con amigos por la calle del Laurel. Al día siguiente, limpié mis zapatos y me aclaré la garganta para poner rumbo a Elciego. Allí me encontré con José Ángel, bibliotecario ejemplar y excelente anfitrión. En el colegio, disfruté de lo lindo con los niños entre pollos, caracoles, ratones, estrellas y brujas. También me encontré una paisaje espectacular con montaña al fondo que parecía que estuviera pintada, las famosas bodegas de Marqués de Riscal y el mirador desde el cual se asomaron Brad Pitt y Angelina Jolie, que está justo al lado del cementerio.

Por la tarde, después de la primera cata de vino en la biblioteca, estupenda charla "Vivir en un mundo digital" o cómo la tecnología nos hace vivir más felices, con José Antonio Merlo como maestro de ceremonias. Beatriz, Noemí, Jordi e Ibon nos hablaron sobre las redes sociales, desde cómo salvaguardar la privacidad a proyectos que se están realizando a través de ellas pasando por una emocionante historia sobre cómo por un blog, una familia pudo hacer realidad el deseo de saber dónde estaban los restos de un naufragio ocurrido 44 años atrás y con ellos, los de sus abuelos.

Después de pasar un fin de semana inolvidable en la tercera bibliocata, me traigo aromas a plátano, a frambuesa, a madera de roble francés, a buñuelos de viento. Me acompañan en el viaje de vuelta la imagen de la luna saliendo en Briones, naranja y llena. Ojos brillantes. El sabor de divertidas charlas. Comidas suculentas regadas de buen vino riojano. Paseos por majuelos... y un poco más de vino. El impresionante Museo de la Cultura del Vino de la Dinastía Vivanco con su colección de miles de sacacorchos, cuadros del siglo XVI con niños desnudos y embriagados de vino... y más vino. Una mancha violeta, un poco de blanco para quitarla, una boda anunciada, risas, y más vino. La expectación con la que escuchamos a nuestros compañeros recomendar lecturas en Radio Vitoria. Laguardia con su iglesia de verano y la de invierno, que se miran desde los extremos opuestos de la misma calle: Santa María y San Juan, como una historia de amor imposibles. Ella, el invierno, él el verano. Ella, llena en Navidad, él para Semana Santa. Ella con doble entrada por su pórtico policromado, él con una única entrada.

Ahora mi bolso contiene una nueva libreta con un boli enganchado en una goma, un puzzle y un lápiz nuevo.

Y, como al final nos volvimos sin probar el flan de postre, no me queda otro remedio que estrenar el AVE a Valencia para tomarlo hecho por mi madre y del que haré la pertinente foto para que comprueben con sus propios ojos la exquisitez que me espera.

26 agosto 2010

Casualidades

Después de contar en todas las provincias de Castilla-La Mancha, este verano le ha tocado el turno a la única que me quedaba, y no menos importante, por lo menos para mí: Albacete. No sé si es casualidad, teniendo en cuenta que mi progenitor es de Tarazona de la Mancha (Albacete) y que la que suscribe ha pasado sus primeros veinte veranos es dicha localidad, que ha vivido la vendimia y acusa en su hablar cierto deje delator. Contar en un lugar conocido o reconocible, siempre gusta. Es más, ciertas historias, cuando se cuentan en el lugar de donde proceden, parece que se enriquezcan, crezcan, tomen una fuerza especial o quizás sea casualidad.

Eso pasó en la biblioteca de Pozo-Lorente este verano, cuando empecé a contar las historias de una valenciano-manchega en Valencia. Los oyentes respondieron con una empatía muy especial ante la angustia de no sentirse de ninguna parte, lo que creó la complicidad suficiente para que todo saliera sobre ruedas. Qué casualidad que casi todos compartíéramos esa sensación y que casi todos viviéramos en Valencia, cerca del barrio
de Marxalenes.

Pero nada de eso podía haber sucedido si Antonia, la bibliotecaria, no me hubiese llamado meses antes preguntándome si trabajaba en agosto. Yo estaba en Badajoz, dentro del coche bajo una tormenta que a penas me dejaba escucharla. Me comentó que alguna vez se había hecho en la piscina, pero enseguida nos pusimos de acuerdo en hacerlo en la biblioteca por si acaso llovía y cerramos la fecha.

Las dos llegamos puntuales, a pesar de que el GPS me había llevado por una ruta turística y unas paisajes preciosos. Todo estaba preparado. Las sillas colocadas, el aire acondicionado en funcionamiento, la gente avisada... Da gusto cuando los que organizan hacen su trabajo porque así, los que llegamos nos ocupamos de hacer el nuestro.

Y por esas casualidades de la vida, vino la amiga de un amigo que es de Valencia pero que veranea en Pozo-Lorente y justo estaba allí esa semana.

La sesión empezó con puntualidad porque todos llegaron puntuales. La biblioteca llena de ojos espectantes y yo con muchas ganas de contarles.
Y no sé si por casualidad o para hacerlo todo más especial todavía, justo cuando terminó la sesión, cayó una tormenta como la que había en Badajoz meses antes. Menos mal que lo hicimos en la biblioteca y no en la piscina. Menos mal que no creo en la casualidades.

28 junio 2010

En julio...

Este mes de julio viene cargadito de historias por si os apetece acercaros:

Del 30 de junio y hasta el 16 de julio, el Festival Contando Cuentos de la Casa de las Conchas en Salamanca abre el mes. Yo estaré el viernes 2 de julio a las 21.30 con la sesión "Mercando historias", un recorrido por el mercado de Peñaranda (lugar en el que viví cinco años), que discurre pararelo con el recorrido de historias que me han acompañado durante mi deambular por los cuentos. No esperes nada sesudo porque lo que se pretende es disfrutar de momentos banales, llenos de chismorreos y de cuentos sin otro objetivo que entretener y pasar un buen rato.

El sábado 3 de julio podrás verme en Esporles , Carrer Major, 95 (Mallorca) contando en la presentación de una exposición artística realizada por tres mujeres que trabajan el amor por los objetos, construyendo muebles con material reciclado o restaurando otros. Todo amenizado con un cocktail y música jazz. A partir de las 18 hasta las 22 h.

Y si quieres reciclarte profesionalmente o empezar a meter la nariz en este mundo de la narración oral, te ofrecemos un fin de semana muy muy especial en la Casa Rural La Serrota en Narros del Puerto (Ávila) del 9 al 11 de julio estaremos realizando el Laboratorio sobre el arte de contar de viva voz: El recuerdo ficticio impartido por el narrador José Campanari. Todavía estás a tiempo de apuntarte, hasta el 5 de julio. ¡Todo incluido por sólo 170 €! (desde la cena del viernes hasta la comida del domingo).

24 junio 2010

Un mes después

Sin darme cuenta, hemos cambiado de estación, he quemado los deseos en la hoguera de San Juan, he estado en León, en Valencia, en Salamanca, en Albacete, en Guadalajara, en Sigüenza, en Bruselas, en Mallorca e Ibiza. En sólo un mes, con sus 30 días, he abrazado a viejos amigos y he despedido a unos cuantos. He conocido gente nueva que me ha gustado mucho y otra que no tanto. Se han abierto proyectos y cerrado otros, hemos pasado de los 8º a los 30º en tres días...

Me gusta pensar que en todos esos viajes he estado acompañada de amigos. Pero de los de verdad, con los que se puede sacar las miserias sin temor a que te dañen. Una se siente afortunada de tener ese tesoro, que dice el hablar popular, que se tiene cuando se tiene un amigo.

¡Y cómo van a faltar los cuentos! Esos cuentos que abren el alma de quien los escucha pero sobre todo de quien los cuenta. Que me hacen sentir más viva, más humana, más cerca de los que tengo delante sin importar edades, sexo o capacidad mental o física. He tenido frente a mí a los niños y mayores de Villamayor (Salamanca), a los de la librería Literanta en Mallorca, a los trasnochadores de la Maratón de Cuentos de Guadalajara, al sonriente público abulense...

Un mes en el que los ciclos de la vida (nacimiento y muerte) me han seguido los pasos o yo he corrido tras ellos. En el que el miedo no me ha impedido decir aquello que sentía o que pensaba (o tal vez sí).

Entre aviones y trenes he leído algún que otro libro de cuentos como el que me recomendó Alberto Sebastián, que es una verdadera joyita "Cuentos de los siete vientos"; una novela histórica que llevo a medias, "La venganza de Sor Juana", que me trajo mi amigo Jose desde México, y que trata sobre las triquiñuelas que tenía que hacer Sor Juana Inés de la Cruz para poder dedicarse a escribir poemas y leer libros prohibidos en una época en que la literatura y la filosofía estaban vetadas a las mujeres.

Pensaréis que me he pasado los días trabajando, pero no ha faltado tiempo para vivir la frivolidad de la noche ibicenca rodeada de glamour, empezar a ver la primera temporada de Sexo en Nueva York y de celebrar el cuadragésimo cumpleaños de mi amigo Charles en Maraña con música Asturiana de fondo, todo regado por buenas cervezas. También he degustado los quesos con cervezas belgas así como el chocolate uhmmmm... Me he comprado tres pares de sandalias en una tarde y un vestido ibicenco de los más chic. Para finalizar, en el maletero de mi coche llevo un aparato para hacer step porque nunca se sabe cuándo una lo puede utilizar y que me recuerda que, en el fondo, me gusta ser banal.

19 febrero 2010

Tenemos un Plan

El martes y miércoles 23 y 24 de febrero se celebra en Puebla de la Calzada (Badajoz) la jornada formativa del Plan de Fomento de la lectura "Un libro es un amigo". El Plan de Fomento de la Lectura está organizado por la Diputación de Badajoz y por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Desde 2004 lleva actividades de animación a la lectura a un centenar de bibliotecas de la provincia. Las actividades son: cuentacuentos, encuentros con autor y exposiciones.

Durante estos dos días se explicará a l@s bibliotecari@s en qué consisten las actividades: los procedimientos que conllevan la organización, preparación, difusión, evaluación y continuidad de las mismas. Se presentará la nueva web del Plan, así como la programación anual.

El Plan se inaugura en Fregenal de la Sierra con la exposición ¡Hay que ver! el próximo lunes 8 de marzo.

Acudirá a la cita un total de treinta y tres bibliotecari@s que se volverán a sus casas con la cabeza llena de ideas acerca de cómo organizar sus actividades, para que quien los visite se vaya con ganas de volver, encantad@ con el trato y la hospitalidad pacenses. Como hasta ahora les ha sucedido a los más de treinta narrador@s orales y autor@s que han pisado aquellas tierras.

17 noviembre 2009

Mallorca

Este tiempo de silencio se ha ocupado de viajes y cuentos. Mis pies sobre un avión, me llevaron a Mallorca para recorrerla prácticamente de oeste a este con historias. De Calvià a Porto Cristo, de Manacor a Valldemossa, pasando por Porreres, Santa María, Cala Millor, Son Servera y Consell.
Me encontré con bibliotecarios motivados, que disfrutan de su trabajo y saben del valor de los cuentos. Unos niños y niñas atentos, inquietos, imaginativos. Que se esforzaban por entender las palabras, por ver las imágenes y que disfrutaban con las historias. Que querían otro más y escuchaban atentos lo que nos cuentan las estrellas. De ellos recibí sonrisas y abrazos, besos y bises.

Reservé un tiempo fantástico hasta el jueves, porque a los astros les gusta jugar con mis deseos. Así que tuve lluvia y sol, calor y viento. Me recibieron de la mejor manera que me pueden recibir: con una sonrisa y cerveza en el ojal, la noche de los muertos. Paseé por una ciudad embrujada; encontré escondites y escondrijos; un kebab de madrugada y tequila reposado. Me dejé llevar por la humedad de las callejuelas, el olor de las flores de la rambla y del pescadito. Disfruté de un paseo con helado y de los bares de fritanga. Una tortilla de patatas y champiñones frente al mar.

Y sí, fue maravilloso viajar hasta Mallorca. El jamón peñarandino fue bien recibido y gratificado con una exquisita crema de verduras.

15 septiembre 2009

Santander

Mi primer viaje en septiembre ha sido a Santander. Lo tenía pendiente con mi amigo Alberto desde hace un año y medio. Y por fin se han alineado los astros. Encargamos un fin de semana soleado, para poder ir a la playa, pasear y beber cervezas sin chubasqueros.

Una ciudad llena de contrastes aunque de buenas a primeras parezca que sea "como tiene que ser": con su bahía, su cantábrico, praos, parques, montañas, edificios nuevos, casco antiguo, gente maja... Aunque he de confesar que en la playa se me quedaron los pies helados, y eso que iba vestida.

Una librería que merece la pena visitar La merienda en el tejado. Una propuesta arriesgada en la que presenta el libro infantil, además de su función tradicional, como objeto artístico. Tiene una sección de arquitectura, diseño gráfico, edición, así como de objetos relacionados con la lectura, el diseño... Hacen animaciones, organizan actividades en colegios, realizan selecciones bibliográficas...

Como Alberto tiene muchos amigos, estuvimos hablando con Ana un buen rato. Después un paseo por el faro, unas ravas en el bar que es de un legionario. Y después tortilla de patatas en casa de Alberto, con Susana. Y como tres narradores no pueden estar callados, hablamos y hablamos y hablamos.
¡Qué buenas están las rabas, y los rejos y qué decir de las anchoas cántabras!

Este oficio es una maravilla. Una conoce a gente estupenda, hace amigos, aprende gastronomía, viaja, se nutre de la sabiduría de sus compañeros... ¿Qué más se puede pedir?
Aquí os dejo unas cuantas fotos: