27 agosto 2009

Nieve

El hombre caminaba por la nieve. Tras de sí, pisadas profundas y una casa. De la chimenea salía un hilillo de humo. Una luz en la ventana y la puerta cerrada. Nada en el horizonte. El horizonte solo. Y la nieve blanca a su alrededor. Luz blanca. Cielo blanco y su cara fría y blanca como el paisaje que tenía delante.

En la casa, tras la ventana, se ve a una mujer acurrucada junto a la chimenea. Mira el crepitar del fuego y escucha los pasos que se alejan. Esas huellas que se hunden en la nieve dibujando un camino. Mira el movimiento de las llamas. El constante movimiento del fuego. "Todo se mueve", se dice. Ella, también.

El hombre aumentaba la distancia entre él y la casa. De frente, se levantó un viento fuerte y gélido. Metió las manos en los bolsillos y la cabeza entre los hombros. Los músculos de la cara empezaban a entumecerse. Las piernas estaban rígidas, inertes. Avanzar se le hacía más difícil a cada paso.

Ella extiende las manos y las calienta. Las pone en las mejillas. El calor se le mete en la piel. Se estremece. Se acaricia la cara y el cuerpo. Se abraza. Se desnuda despacio y deja que sus dedos la recorran entera. Se entrega. Su cuerpo se mueve y vibra como el fuego. Todo es calor, rubor, temblor, agitación, sobresalto. Se llena de sí misma, de su propio placer, de su soledad. Y muerde la manta que la cubre, ahogando así, el grito del delirio.

Cuando paró el viento, miró hacia atrás pero no vio nada. Se habían borrado las huellas del camino. "Todo pasa", se dijo, y continuó caminando. Pronto vería las luces de la estación.


26 agosto 2009

Despejando incógnitas

La RAE dice que una incóginita matemática es la "cantidad desconocida que es preciso determinar en una ecuación o en un problema para resolverlos."

Por poner un ejemplo:

3x+y=6

La x que esta dividiendo pasa al otro lado de la igualdad multiplicando: 3+y=6 / x

La y de la izquierda que esta sumando, pasa restando a la derecha de la igualdad: 3= 6- y / x

Así que se trata de eso. Sólo hay que pasarla al lado derecho de la igualdad con la operación contraria del lado izquierdo. Si en el lado derecho suma, en el izquierdo resta. Si en el derecho multiplica, en el izquierdo divide.

Resolver incógnitas es llevarlas al otro lado y darles la vuelta para que se despejen, ponerlas del revés, para que dejen de ser incógnitas y se conviertan en algo conocido y resuelto. Como las personas, como las preocupaciones, como los problemas... Para que luego digan que las matemáticas no sirven para nada.

25 agosto 2009

La transparencia

Ser transparente para Clara le daba más problemas que otra cosa. Que todo el mundo viera su interior no le hacía ninguna gracia ya que no podía decir lo que pensaba sin que alguien se lo dijera previamente después de haberle visto por dentro. Una fina membrana cubría el cuerpo de Clara. Su piel no había terminado de formarse y los médicos decían que había nacido antes de tiempo. Le era imposible mentir, disimular o ser diplomática, ya que los pensamientos y sentimientos que le recorrían el cuerpo y la cabeza se veían con tanta claridad como el interior de una botella de cristal.

Un amigo suyo le aconsejó que si quería tener una piel más gruesa, tendría que aprender a mentir. De esta forma, a cada mentira que dijera Clara, su piel engrosaría. En su desesperación Clara probó. Y empezó a inventar historias. Pero le era imposible decir tres mentiras seguidas, así que la piel recién nacida, desaparecía y volvía a mostrar todo lo que tenía dentro. Intentó mentir en la oficina, pero no salió y la despidieron. Se metió en un grupo de teatro, probó en la política, vendiendo productos de cosmética, escribió en algún periódico e incluso se prostituyó alguna vez a ver si podía mentir en los orgasmos, que decían que era lo más fácil. Sin embargo, estos intentos le daban más insatisfacciones que otra cosa. A lo mejor tenía que aprender a vivir con aquella transparencia a pesar de todo.

De tanto deambular por la mentira, su ingenio se agudizó. Empezó a decir lo que pensaba y lo que sentía antes de que nadie se lo viera. Poco a poco, finas capas de piel envolvieron su cuerpo de verdades hasta el día en que quedó totalmente cubierto. La piel resultante era un poco rugosa al tacto y cuando se erizaba, le salían pequeñas púas punzantes.