16 enero 2009

¿Y yo qué puedo hacer?

Pienso en la masacre que se está produciendo en Gaza y me siento impotente. Me acuerdo del libro de José Campanari, ¿Y yo qué puedo hacer? El señor Equis, después de leer el periódico, se queda con todas las preocupaciones rondándole en la cabeza hasta que un día lanza la pregunta, ¿y yo qué puedo hacer? En ese momento una vecina le pide que le compre el pan porque tiene una pierna rota. Cada vez que lanza esa pregunta al aire, hay alguien que le contesta pidiéndole algo.

Así, yo también lanzo la pregunta al aire. Espero y me vienen varias respuestas:

- Puedes coger un barco e irte a Gaza a luchar
- Puedes contar cuentos en relación con el tema para posicionarte
- Puedes hablar del tema en alguna sesión de cuentos y motivar la reflexión
- Puedes ingresar dinero en una cuenta humanitaria
- Puedes apuntarte a una ONG
- Puedes salir a la calle y manifestarte
- Puedes escribir un post en el blog

Puedes hacer todo eso y también puedes dejar de luchar, de enfrentarte, de herir con palabras o con hechos a los que están a tu lado. Hacer felices a los demás dando lo mejor de ti misma.

14 enero 2009

soledad, solitud y solitones

Dicen que la solitud es una soledad deseada en la que no hay tristeza. Sin embargo, la soledad propiamente dicha está relacionada con la tristeza y la melancolía de estar solo, de quedarse solo en contra de la voluntad. Pero ambas, en sentido positivo o negativo, es la carencia de compañía.

Encuentro en el libro de de David Peat, Sicronicidad: puente entre mente y materia, que en el mundo físico ocurre también este estado pero que se ha llamado solitón. Un solitón es un onda solitaria que se propaga sin deformarse en un medio no lineal. Esto es por ejemplo, una ola de gran altura que se desprende del mar, que podría considerarse como un ente independiente por su tamaño y su duranción en el tiempo antes de chocar contra las rocas, pero que no deja de pertenecer al mar.

Es decir, un solitón no está solo. En su esencia sabe que pertenece al mar y que, más tarde o más temprano, vuelve a él. Lo que me lleva a pensar que la soledad, tal y como la entedemos como "estar solos" (asociada a la tristeza) es un producto de la mente humana, de nuestra poderosa imaginación, que nos juega malas pasadas. Porque, como los solitones, nunca estamos solos.

05 enero 2009

Y van cuatro

Tal día como hoy, hace cuatro años, mis pies, guiados por mi corazón me llevaron a Peñaranda de Bracamonte. Por aquel entonces, la biblioteca se llenaba de Blanca Navidad. Este año, Campanilla difumina sus luces mágicas y lo impregna todo de Brillante Navidad.

Y como todos los años, la lectura en voz alta ¿Qué es para mí leer?. Y yo, con mi cabeza en Lanzarote me encuentro con el abandono de las palabras, de las hormigas negras, y con la mente en blanco.

Menos mal que mañana es fiesta. Para celebrarlo, hoy comeré pasta con salsa de champiñones.