Blanca vivía con su abuela en una granja llena de animales. Los sábados por la mañana, lo que más le gustaba hacer era ordeñar a la vaca Paca. Usaba su banqueta preferida. Una banqueta de madera que servía para todo. Se subía encima para alcanzar las galletas de chocolate que su abuela escondía en el armario más alto, dejaba su ropa preparada cuando se duchaba y sobre ella jugaba a las casitas.
Un día, una anciana pasó por la granja pidiendo limosna. Blanca le dio un tazón de leche recién ordeñada. Agradecida, la mujer le dijo que si pedía un deseo aquella noche, se cumpliría. Blanca, antes de acostarse, se sentó en su banqueta y deseó que aquélla fuera una banqueta voladora. Al instante, la banqueta de madera se elevó del suelo y Blanca salió por la ventana de su habitación.
Y desde entonces Blanca voló cada noche donde quiso.
19 septiembre 2007
18 septiembre 2007
Mandanga 1. La web social
Acabo de recibir un curso muy interesante sobre la web 2.0 o web social que prefieren llamarla muchos. El curso se llamaba Bibliotecas municipales y desarrollo tecnológico y se desarrolló en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca).
He tenido la oportunidad de conocer a gente estupenda y aprender un montón de cosas sobre blogs, wikis, marcadores sociales, etc.
Catuxa Seoane ha resumido los contenidos del mismo, así como Antonio Fumero. En sus respectivos blogs hay información, imágenes y vídeos de todo lo que aconteció en Peñaranda los días 13, 14 y 15 de septiembre de 2007.
He tenido la oportunidad de conocer a gente estupenda y aprender un montón de cosas sobre blogs, wikis, marcadores sociales, etc.
Catuxa Seoane ha resumido los contenidos del mismo, así como Antonio Fumero. En sus respectivos blogs hay información, imágenes y vídeos de todo lo que aconteció en Peñaranda los días 13, 14 y 15 de septiembre de 2007.
17 septiembre 2007
Taburetes
Cada mañana, Isabel se sentaba en el taburete blanco de la cocina y removía la leche del desayuno muchas veces.
“Venga, Isabel. Bébete la leche que llegas tarde al colegio”. Le decía su madre.
“Venga, Isabel. Y acábate todo el tazón que siempre lo dejas por la mitad”, le regañaba su padre.
Isabel se bebió la mitad del tazón de leche, se rió y salió corriendo.
Aunque la regañaban, ella sabía que si se bebía toda la leche no volvería a ver las musarañas. Las musarañas eran unos bichitos de colores que aparecían cuando ella se sentaba en el taburete blanco de la cocina y removía la leche muchas veces. Jugaban con ella cada mañana y le decían los buenos días.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)